Logo cup de la muntanya
  • CONOCE LA BODEGA
  • NUESTROS VINOS
    • Tintos Naturales
    • Blancos Naturales
    • Crianzas Naturales
    • Vins de Diània
  • VERMUT CALLA I BEU
  • BLOG
  • CATAS EN BODEGA
  • CONTACTO
  • CONOCE LA BODEGA
  • NUESTROS VINOS
    • Tintos Naturales
    • Blancos Naturales
    • Crianzas Naturales
    • Vins de Diània
  • VERMUT CALLA I BEU
  • BLOG
  • CATAS EN BODEGA
  • CONTACTO
606 12 03 23

Type To Search

  • CONOCE LA BODEGA
  • NUESTROS VINOS
    • Tintos Naturales
    • Blancos Naturales
    • Crianzas Naturales
    • Vins de Diània
  • VERMUT CALLA I BEU
  • BLOG
  • CATAS EN BODEGA
  • CONTACTO
  • CONOCE LA BODEGA
  • NUESTROS VINOS
    • Tintos Naturales
    • Blancos Naturales
    • Crianzas Naturales
    • Vins de Diània
  • VERMUT CALLA I BEU
  • BLOG
  • CATAS EN BODEGA
  • CONTACTO

GLOSARIO VINOS NATURALES

HomeGLOSARIO VINOS NATURALES

Más de 50 Términos Esenciales

Una guía completa para entender el fascinante mundo del vino natural explicada con un lenguaje cercano y pensado para todos los públicos.

 

Índice A-Z

  • Acidez total
  • Acidez volátil
  • Ácidos en el vino
  • ácido Acético
  • Ácido Cítrico
  • Ácido Láctico
  • Ácido Málico
  • Ácido Suquínico
  • Ácido Tartárico
  • Agricultura regenerativa
  • Alicante Bouschet
  • Amphorae (tinajas de barro)
  • Aromas primarios
  • Aromas secundarios
  • Aromas terciarios
  • Biodinámica
  • Brettanomyces (Brett)
  • Brisado (Orange Wine)
  • Clarificación natural
  • Crianza oxidativa
  • Crianza reductiva
  • Crianza sobre lías
  • Demeter (biodinámica)
  • EcoCert
  • Fermentación espontánea
  • Fermentación maloláctica
  • Filtrado mínimo
  • Levaduras autóctonas
  • Maceración carbónica
  • Microvinificación
  • Método ancestral
  • Natural funk
  • Natural Wine Movement
  • Notas animales
  • pH en vinos naturales
  • Pet-Nat (Pétillant Naturel)
  • Raw Wine
  • Reducción
  • Slow Wine
  • SO2 libre
  • SO2 total
  • Sulfitos (SO2)
  • Tanicidad
  • Terroir
  • Textura aterciopelada
  • Textura rugosa
  • Textura sedosa
  • Transparencia en etiqueta
  • Vendimia manual
  • Vin Méthode Nature
  • Vino de mínima intervención
  • Vino sin intervención
  • Vino sin sulfitos añadidos
  • Vino vivo
  • Viña vieja
  • “Beber el lugar”
  • “Beber sin maquillaje”
  • Volatile Acidity (VA alta)

Acidez total

La acidez total es uno de los pilares que dan vida a un vino. Cuando decimos que un vino tiene buena acidez, no estamos hablando de que sea “agrio” o “ácido” como un limón, sino de esa sensación fresca y vibrante que nos anima a dar otro sorbo. En los vinos naturales, la acidez cobra aún más importancia porque actúa como conservante natural, evitando en gran parte la necesidad de añadir sulfitos.

La acidez total se mide sumando todos los ácidos presentes en el vino (tartárico, málico, láctico, etc.), y es clave para equilibrar sabores. Un vino con poca acidez puede parecer plano y aburrido, mientras que uno con demasiada acidez puede resultar punzante o agresivo.

En los vinos naturales, esta acidez suele estar muy ligada al terroir y a la madurez de la uva, ya que no se corrige artificialmente. Una buena acidez natural también contribuye a una mejor evolución en botella, dando vinos más longevos y con un perfil aromático más complejo. Cuando sientas esa sensación de frescor que te limpia la boca y te invita a seguir bebiendo, ahí está trabajando la acidez total.

Acidez volátil

La acidez volátil es una de esas cosas que genera debate entre los amantes del vino natural. En términos sencillos, se trata de los ácidos que se evaporan fácilmente, siendo el principal el ácido acético (el mismo del vinagre). Un nivel bajo de acidez volátil es algo positivo, porque aporta complejidad y ciertas notas aromáticas interesantes. Pero si es muy alta… el vino puede oler demasiado a vinagre o disolvente, algo no deseado.

En los vinos naturales, donde se evita manipular el vino en exceso, la acidez volátil tiende a ser más perceptible que en los vinos convencionales. Esto no significa que sea un defecto siempre; de hecho, algunos vinos naturales con un toque más alto de acidez volátil son apreciados precisamente por ese carácter vivo y salvaje que aportan.

Piensa en la acidez volátil como ese toque “punk” que, si está controlado, hace que el vino tenga personalidad y destaque frente a otros. Pero, si se pasa de la raya, el vino puede resultar desagradable y eclipsar todos sus aromas frutales o florales. La clave está en el equilibrio, y los buenos productores de vino natural saben manejarlo con maestría.

Ácidos en el Vino

Las sensaciones frescas o untuosas que percibimos al probar un vino no vienen de un solo ácido, sino de la relación entre la acidez total, el PH y el reparto de ciertos ácidos que haya en el vino (como tartárico y málico). Los ácidos no solo son cifras en un análisis, son estructuras invisibles y sensaciones en boca. Cada ácido va a cumplir un papel muy importante. Juntos son el guión que va a decidir si un vino se siente vibrante, terso o sedoso.

Os recordamos que, en los vinos NO naturales, cuando un vino se nota flojo o inestable, los enólogos le añaden ácidos. Sin embargo los que elaboramos vinos naturales nunca usamos aditivos, los ácidos que se encuentran en ellos son los que han evolucionado de forma natural y trabajamos durante todo el año para que el vino salga redondo desde origen, sin química externa.

Ácido Acético

Es uno de los ácidos más conocidos. Siempre está presente, pero cuidado porque si hay un exceso es un defecto que puede hacer que el vino huela y sepa a vinagre. A bajas dosis nos da en cambio mucha vivacidad en el vino.

Ácido Cítrico

Es el ácido presente en naranjas o limones. Tiene baja concentración porque las bacterias lo consumen rápido. Las bodegas que elaboran vinos no naturales lo suelen añadir para darle estructura a un vino que esté muy plano.

Ácido Láctico

Es un ácido que “suaviza”, está presente en la mayoría de vinos tintos. El ácido láctico no nace en la uva sino en bodega, conforme el vino va fermentando, cuando las bacterias transforman el ácido málico en láctico. Sirve para darle estabilidad al color, también redondean los vinos tintos y algunos blancos, ganando textura, cremosidad y una sensación cremosa.

Ácido Málico

Es “la chispa verde” del vino, va desapareciendo conforme la uva madura.La sensación en su plenitud recuerda a morder una manzana, El ácido málico sirve para inducir esa frescura inicial, espeicalmente en blancos y rosados donde se suele necesitar vivacidad. En boca es el responsable de dar la sensación “crujiente”.

Ácido Suquínico

Es el más complejo, nace exclusivamente por la acción de las levaduras en la fermentación alcohólica, tiene un perfil extraño; un poco ácido, un poco amargo, un poco salado… está en muy pequeñas dosis pero nos va a dar complejidad gustativa añadiendo capas que no son ni de la uva ni de la madera, sino del propio metabolismo de la fermentación.

Ácido Tartárico

Es el ácido sobre el que se sustentan el resto, es casi exclusivo de la uva, es estable y baja el Ph. Sirve para blindar el vino, proteger el color de bacterias y darle longevidad. Las bodegas de vinos no naturales cuando notan un vino “flojito” le añaden ácido tartárico por que es el que asegura un Ph más firme y colores más estables.

Agricultura regenerativa

La agricultura regenerativa es mucho más que una moda: es una auténtica revolución silenciosa en la viticultura. A diferencia de la agricultura convencional, que suele centrarse solo en la producción, la regenerativa busca devolver vida al suelo, aumentar la biodiversidad y crear un ecosistema equilibrado.

En las viñas, esto se traduce en prácticas como cubrir el suelo con vegetación espontánea (en lugar de eliminarla), usar compost natural, fomentar la vida de microorganismos y evitar cualquier químico que pueda dañar el equilibrio. Incluso se suelen incorporar animales, como ovejas o gallinas, para mantener la cubierta vegetal y aportar nutrientes.

Para los vinos naturales, la agricultura regenerativa es perfecta, porque cuanto más sano y vivo está el suelo, mejor expresa la uva el terroir. Es como si la tierra y la planta hablaran un idioma más claro, transmitiendo toda su esencia en cada racimo.

Además, es una forma de luchar contra el cambio climático: suelos más ricos en materia orgánica capturan más carbono y retienen mejor el agua. Beber un vino procedente de una viña trabajada de esta manera no solo es disfrutar de un buen vino, también es apoyar una viticultura respetuosa y con futuro.

Alicante Bouschet

Denominación francesa a una variedad de uva tinta, con pulpa también tinta, conocida curiosamente en España como Garnacha Tintorera.

Amphorae (tinajas de barro)

Las amphorae o tinajas de barro son un regreso al pasado que está más de moda que nunca en los vinos naturales. Ya los romanos y griegos usaban estas vasijas para fermentar y conservar el vino, y hoy muchos viticultores naturales las recuperan por una razón muy sencilla: respetan el carácter puro de la uva.

A diferencia de la madera, que aporta aromas como vainilla o tostados, el barro es neutro y permite que el vino respire de forma natural gracias a su porosidad. Esto genera vinos con una textura muy especial, más redondos y suaves, y con un perfil aromático auténtico, donde la fruta y el terroir son los protagonistas.

Además, el barro ayuda a mantener la temperatura más estable durante la fermentación, algo ideal en climas cálidos. Visualmente, estas amphorae son también un símbolo de tradición y artesanía, algo que conecta perfectamente con la filosofía del vino natural: menos intervención, más expresión de la naturaleza.

Cuando pruebes un vino criado en tinaja, fíjate en esa sensación casi terrosa y en cómo los sabores parecen más puros, como si estuvieras probando directamente la uva convertida en vino sin ningún “maquillaje”.

Aromas primarios

Los aromas primarios son los que provienen directamente de la uva, sin intervención de fermentaciones ni crianza. En un vino natural son especialmente importantes, porque la filosofía es respetar al máximo lo que la uva tiene para contar.

Piensa en los olores de fruta fresca, flores, hierbas o incluso minerales. Si en un vino hueles a manzana, pera, melocotón, jazmín o hierba recién cortada, estás disfrutando de sus aromas primarios. Son los más honestos y directos, los que te hablan del viñedo y de la variedad de uva sin filtros.

En vinos naturales bien elaborados, estos aromas suelen ser más intensos y auténticos, porque no hay tratamientos químicos ni procesos que los camuflen. Es como morder una fruta recién cogida del árbol: pura, fresca y con matices que cambian con cada sorbo.

Detectar los aromas primarios es un ejercicio divertido y accesible, incluso para quienes no son expertos. Solo hay que cerrar los ojos, oler con calma y dejar que la memoria te lleve a un huerto, un jardín o un paseo por el campo. Ese es el encanto de los vinos naturales: contar historias simples, pero llenas de vida.

Aromas secundarios

Los aromas secundarios son los que aparecen durante la fermentación del vino, cuando las levaduras transforman el azúcar de la uva en alcohol. En los vinos naturales, donde se usan levaduras autóctonas y fermentaciones espontáneas, estos aromas pueden ser especialmente variados y sorprendentes.

Mientras que los aromas primarios te hablan directamente de la uva, los secundarios son como un nuevo capítulo de la historia. Puedes encontrar notas a pan recién hecho, mantequilla, yogur, frutos secos o incluso un toque ligeramente lácteo. Esto ocurre porque las levaduras y bacterias trabajan de manera más libre y natural, sin las correcciones que a veces se hacen en bodegas convencionales.

En vinos espumosos naturales, como los Pet-Nat, los aromas secundarios son aún más evidentes, con recuerdos a brioche o masa de pan.

La magia de los vinos naturales está en que cada fermentación es única: no hay dos añadas iguales, y esa pequeña imprevisibilidad da carácter al vino. Así, cuando percibas estos aromas secundarios, piensa que estás oliendo el resultado de una fermentación viva y casi artesanal, donde la naturaleza manda.

Aromas terciarios

Los aromas terciarios son los que se desarrollan con el tiempo, durante la crianza en barrica, tinaja o botella. En los vinos naturales suelen ser más sutiles porque muchos no pasan largas crianzas, pero en aquellos que sí lo hacen, los terciarios pueden ser fascinantes.

Aquí encontramos olores más complejos y maduros: cuero, tabaco, miel, frutos secos, setas o notas ahumadas. Estos aromas son fruto de la oxidación lenta y de las reacciones químicas que ocurren con el paso del tiempo.

En vinos naturales criados en amphorae o sobre lías, los terciarios suelen aparecer acompañados de una textura más envolvente. Son como la madurez de una persona: los primarios son la juventud fresca y directa; los secundarios, la etapa de cambio y aprendizaje; y los terciarios, la experiencia y profundidad que solo llega con el tiempo.

Disfrutar de estos aromas en un vino natural es entender que la paciencia también forma parte del encanto de esta filosofía. Son menos “fáciles” que los primarios, pero cuentan historias más complejas y evocadoras.

Biodinámica

La biodinámica es un paso más allá de la agricultura ecológica. No se trata solo de evitar químicos, sino de ver el viñedo como un ecosistema vivo y autosuficiente. Inspirada en las ideas de Rudolf Steiner, la biodinámica integra prácticas agrícolas con un cierto componente espiritual o filosófico, como respetar los ciclos lunares y preparar composts especiales para nutrir la tierra.

En la práctica, un viticultor biodinámico trabaja para que la viña sea un organismo equilibrado: suelo rico, plantas sanas y biodiversidad activa. Se usan preparados naturales a base de hierbas, estiércol o cuarzo, y se fomenta que el viñedo se defienda por sí mismo frente a plagas o enfermedades.

Para los vinos naturales, la biodinámica es casi un matrimonio perfecto, porque busca máxima expresión del terroir y uvas con personalidad propia. Muchas veces, los vinos biodinámicos tienen una energía especial, una sensación de vitalidad en boca que los hace únicos.

Aunque algunos ven sus prácticas como “místicas”, cada vez más enólogos reconocen que los resultados en la calidad de la uva son indiscutibles. Beber un vino biodinámico es, en cierto modo, beber un pedazo de naturaleza en equilibrio.

Brettanomyces (Brett)

El Brettanomyces, o simplemente Brett, es una levadura que genera mucho debate en el mundo del vino. Para algunos, es un defecto; para otros, una firma de autenticidad, sobre todo en vinos naturales.

El Brett produce compuestos aromáticos que recuerdan a cuero, establo, sudor de caballo o incluso especias como clavo. En pequeñas dosis puede aportar complejidad y hacer que el vino sea más rústico y salvaje, algo que muchos aficionados a los naturales adoran. Sin embargo, en exceso puede tapar completamente los aromas frutales y arruinar la experiencia.

En bodegas convencionales se controla con sulfitos y filtrados, pero en el mundo del vino natural se acepta más su presencia porque es parte del ecosistema natural de la bodega.

Piensa en el Brett como esa chispa rebelde que, si se mantiene en su sitio, da personalidad; pero si se descontrola, convierte al vino en un potro desbocado difícil de disfrutar.

Brisado (Orange Wine)

El Brisado, también conocido como Orange Wine, es un vino blanco elaborado como si fuera tinto. ¿Qué significa esto? Que el mosto de uvas blancas se deja macerar con sus pieles durante días o semanas, algo que normalmente no se hace en blancos.

Este contacto con las pieles aporta al vino un color más intenso (de ahí el nombre “naranja”), más taninos y una textura mucho más marcada en boca. También desarrolla aromas únicos que recuerdan a té negro, hierbas secas o frutas confitadas.

En los vinos naturales, el brisado es casi un emblema, porque refleja perfectamente la filosofía de mínima intervención: solo uvas, pieles y paciencia. Son vinos que no dejan indiferente: su sabor es más profundo y a veces desafiante para quienes están acostumbrados a blancos suaves y ligeros.

Si quieres probar algo diferente, un brisado es como entrar en un mundo nuevo del vino: más rústico, con carácter y lleno de matices que cambian con cada sorbo.

Clarificación natural

La clarificación natural es un proceso mediante el cual las partículas en suspensión del vino se van depositando por sí solas en el fondo del recipiente, gracias al paso del tiempo y a la gravedad. En otras palabras, es dejar que el vino se “limpie” sin añadir productos ni usar filtros agresivos.

En la vinificación convencional se suelen utilizar clarificantes (como clara de huevo, bentonita o incluso gelatinas animales) para acelerar este proceso y conseguir vinos visualmente más brillantes y transparentes. Sin embargo, en los vinos naturales se evita en la medida de lo posible, ya que estos clarificantes pueden eliminar parte del sabor y la textura del vino.

Un vino que ha pasado por clarificación natural puede presentar un aspecto ligeramente turbio o con posos, algo que no debe verse como un defecto, sino como una señal de autenticidad. Cada copa cuenta una historia más honesta, donde se conserva todo el carácter de la uva y del terroir.

Así que, si te sirves un vino natural y ves que no es cristalino, no te asustes: esa leve turbidez es sinónimo de un vino menos intervenido y más fiel a su origen.

Crianza oxidativa

La crianza oxidativa es un tipo de envejecimiento en el que el vino tiene contacto controlado con el oxígeno. Esto provoca cambios en su color, aroma y sabor, haciéndolos más profundos y complejos.

En los vinos naturales, esta crianza se practica a menudo en barricas, tinajas o incluso en depósitos abiertos, y puede aportar notas a frutos secos, caramelo, miel, especias y una sensación más cálida en boca.

La oxidación controlada es como el paso de los años en una persona: aporta madurez y carácter. No hay que confundirla con una oxidación defectuosa (cuando el vino se avinagra o se estropea). Los buenos productores saben manejar el oxígeno con precisión para que el vino gane en matices sin perder frescura.

Este tipo de crianza es habitual en algunos vinos tradicionales, como los jerezanos, pero también se encuentra en ciertos naturales que buscan transmitir un perfil más ancestral y profundo. Si te gustan los vinos con más cuerpo y complejidad, los que han pasado por crianza oxidativa son una experiencia fascinante.

Crianza reductiva

La crianza reductiva es todo lo contrario a la oxidativa: se realiza en ausencia casi total de oxígeno. Se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable, tinajas selladas o incluso en botella, buscando conservar al máximo la frescura, los aromas frutales y la sensación vibrante en boca.

En los vinos naturales, este tipo de crianza se usa cuando el objetivo es resaltar la pureza de la uva y mantener intactos sus aromas primarios. Sin embargo, en algunos casos, esta falta de oxígeno puede provocar olores iniciales a cerilla, caucho o huevo (conocidos como “reducción”). No te preocupes: normalmente desaparecen tras unos minutos de aireación en la copa.

La crianza reductiva es como mantener un vino “en reposo”, casi en hibernación, para que llegue a la botella con toda su energía intacta. Ideal para quienes buscan vinos frescos, directos y con expresión pura de fruta y terroir.

Crianza sobre lías

La crianza sobre lías consiste en dejar el vino en contacto con las lías, que son los restos de levaduras y otras partículas que quedan tras la fermentación. En los vinos naturales, este método se utiliza mucho porque aporta textura cremosa, volumen en boca y complejidad aromática, sin necesidad de añadir productos externos.

Durante esta crianza, las lías se van descomponiendo lentamente (autólisis), liberando compuestos que enriquecen el vino con notas a pan tostado, frutos secos o incluso un toque salino. Además, actúan como antioxidante natural, protegiendo el vino y evitando añadir sulfitos.

Visualmente, estos vinos pueden ser un poco más turbios, pero en boca resultan más envolventes y con una sensación sedosa muy agradable. Es una técnica especialmente apreciada en blancos y espumosos naturales, aunque también se usa en algunos tintos.

Si buscas vinos con más cuerpo y personalidad, un buen blanco criado sobre lías es una experiencia sensorial muy interesante.

Demeter (biodinámica)

Demeter es una de las certificaciones más reconocidas en agricultura biodinámica. Lleva el nombre de la diosa griega de la agricultura, y garantiza que un vino ha sido elaborado siguiendo los principios biodinámicos: respeto absoluto por la tierra, prácticas agrícolas regenerativas y uso de preparados naturales.

Para conseguir esta certificación, las bodegas deben cumplir requisitos muy estrictos: desde evitar totalmente los químicos hasta mantener la biodiversidad y trabajar con los ciclos lunares y planetarios.

En el mundo del vino natural, llevar el sello Demeter es casi un distintivo de calidad y compromiso. No todos los viticultores naturales lo buscan (muchos prefieren no pagar la certificación), pero los que lo tienen demuestran que su trabajo sigue un estándar internacional reconocido.

Comprar un vino con este sello es apoyar una viticultura más consciente y sostenible. Además, suelen ser vinos con mucha personalidad, fieles a su terroir y con un perfil vibrante y lleno de vida.

EcoCert

EcoCert es una de las certificaciones ecológicas más conocidas a nivel mundial. Garantiza que el vino se ha producido siguiendo prácticas respetuosas con el medio ambiente: sin pesticidas ni fertilizantes químicos, con un uso responsable del agua y fomentando la biodiversidad.

En el caso de los vinos naturales, aunque muchos productores cumplen estos requisitos, no todos optan por certificar sus viñedos, ya que el proceso puede ser costoso. Sin embargo, cuando ves el sello EcoCert en una botella, puedes estar seguro de que la uva proviene de agricultura ecológica y que se han seguido estándares bastante exigentes.

Es importante destacar que EcoCert no certifica la vinificación (lo que ocurre en bodega), solo el cultivo de la uva. Aun así, es una garantía para quienes buscan vinos que respeten el medio ambiente y contribuyan a una viticultura más sostenible.

En resumen, elegir un vino con este sello es apostar por un consumo más responsable, aunque no siempre indica que el vino sea “natural” en el sentido estricto.

Fermentación espontánea

La fermentación espontánea es uno de los pilares del vino natural. Consiste en dejar que las levaduras presentes de forma natural en la piel de la uva y en la bodega hagan su trabajo, sin añadir levaduras comerciales.

Este proceso puede ser más lento e impredecible, pero el resultado suele ser un vino con más personalidad y fiel al terroir. Cada viñedo tiene su propio “ecosistema” de levaduras, lo que hace que un vino fermentado de forma espontánea sea único y difícil de replicar en otro lugar.

Durante esta fermentación, los aromas se desarrollan de manera más compleja y auténtica, y es habitual que aparezcan matices que en un vino convencional no encontrarías. Eso sí, requiere mucha experiencia y cuidado, porque si no se controla bien, el vino puede desviarse hacia aromas o sabores no deseados.

En pocas palabras: la fermentación espontánea es como dejar que la naturaleza cuente la historia del vino sin filtros ni guiones escritos de antemano.

Fermentación maloláctica

La fermentación maloláctica es un proceso secundario en el que las bacterias convierten el ácido málico (el mismo que encuentras en las manzanas verdes) en ácido láctico, más suave y cremoso.

En los vinos naturales, esta fermentación ocurre de manera natural, sin inducirla artificialmente, lo que da vinos más redondos y menos agresivos en boca. Es especialmente apreciada en tintos y algunos blancos con cuerpo, ya que aporta notas mantecosas, de yogur o frutos secos, y suaviza los taninos.

Piensa en la maloláctica como el “pulido” final: el vino se vuelve más amable y sedoso, pero sin perder su carácter. En los naturales, donde no se utilizan aditivos para frenarla, es habitual que ocurra casi siempre, a menos que el viticultor decida embotellar antes.

Un vino natural que no ha hecho maloláctica suele ser más fresco y con mayor acidez, ideal para quienes disfrutan de sabores más vibrantes.

Filtrado mínimo

El filtrado mínimo es otra de las señas de identidad del vino natural. A diferencia de los vinos convencionales, que suelen filtrarse mucho para lucir cristalinos, en los naturales se evita este paso o se hace de forma muy suave para no eliminar aromas, sabores ni textura.

El resultado son vinos con más carácter, a veces ligeramente turbios y con pequeños posos. Esto no es un defecto, sino una señal de que el vino conserva más de su esencia. De hecho, un filtrado agresivo puede despojarlo de parte de sus componentes más interesantes, afectando tanto al sabor como a la complejidad.

Si ves un vino natural con un aspecto más opaco, no lo juzgues por su claridad: muchas veces los mejores matices vienen precisamente de esas partículas que en otros vinos serían eliminadas.

Levaduras autóctonas

Las levaduras autóctonas son microorganismos que se encuentran de forma natural en la piel de la uva y en el ambiente de la bodega. Son las responsables de la fermentación espontánea en los vinos naturales.

A diferencia de las levaduras seleccionadas o comerciales, que se compran para obtener resultados más previsibles, las autóctonas dan vinos más auténticos y con una huella muy marcada del viñedo donde se han cultivado las uvas. Cada región, incluso cada parcela, tiene su propio conjunto de levaduras, lo que hace que el vino sea irrepetible.

El uso de estas levaduras es una de las claves para expresar el terroir de forma pura. Eso sí, trabajar con ellas requiere experiencia, porque pueden dar sorpresas: a veces fermentan más lento o desarrollan aromas poco habituales, lo que añade un toque de aventura a cada añada.

Para los amantes de lo natural, saber que un vino ha fermentado con sus propias levaduras es garantía de autenticidad.

Maceración carbónica

La maceración carbónica es una técnica tradicional que se usa sobre todo en vinos jóvenes y que, en el mundo natural, está volviendo a ganar protagonismo. Consiste en colocar racimos enteros de uva en un depósito cerrado, sin despalillar ni prensar, y dejarlos fermentar en un ambiente rico en dióxido de carbono.

Este proceso provoca que la fermentación comience dentro de cada grano de uva, dando como resultado vinos muy afrutados, suaves y con taninos ligeros. Suelen tener aromas que recuerdan a plátano, chicle de fresa o frutas rojas muy frescas, lo que los hace especialmente divertidos y fáciles de beber.

En vinos naturales, la maceración carbónica es ideal para destacar la fruta sin añadir artificios ni madera. Además, se suelen consumir jóvenes, por lo que son perfectos para quienes se inician en este tipo de vinos y buscan algo fresco, directo y desenfadado.

Microvinificación

La microvinificación es la elaboración de vino en cantidades muy pequeñas, normalmente de manera artesanal y experimental. Para los productores de vino natural, es una herramienta perfecta para probar nuevas técnicas, variedades o combinaciones de suelos y climas.

El objetivo no es producir grandes volúmenes, sino explorar el potencial del terroir con el máximo cuidado y precisión. Cada microvinificación puede considerarse casi una obra de autor: se controla cada paso de manera minuciosa, muchas veces a mano, y los resultados suelen ser vinos únicos, con una personalidad marcada.

Este tipo de vinificación también permite rescatar variedades autóctonas en peligro de desaparecer o experimentar con métodos ancestrales. Si alguna vez encuentras un vino natural de microvinificación, estás ante una auténtica rareza, casi como una edición limitada de un libro o un vinilo de colección.

Método ancestral

El método ancestral es la forma más antigua y sencilla de elaborar vinos espumosos, y es uno de los favoritos en el mundo del vino natural. Consiste en embotellar el vino antes de que termine su fermentación alcohólica, de manera que el azúcar residual se convierte en gas dentro de la botella, creando burbujas de forma natural.

A diferencia del método tradicional (como el del champán), no hay una segunda fermentación ni se añaden azúcares o levaduras. El resultado son espumosos más rústicos y con un carácter impredecible, donde cada botella puede mostrar pequeñas variaciones.

Los vinos elaborados con este método suelen ser frescos, ligeros y con un punto ligeramente turbio, ya que no se filtran ni se degüellan. Son ideales para quienes buscan burbujas con personalidad, auténticas y llenas de vida.

Natural funk

El término natural funk se usa de forma cariñosa para describir ese toque “salvaje” y ligeramente impredecible que tienen muchos vinos naturales. Puede traducirse en aromas o sabores algo distintos a lo que se encuentra en los vinos convencionales: notas de establo, levaduras, frutas maduras o incluso un ligero toque terroso.

Este “funk” no es un defecto (aunque puede sorprender a quienes no están acostumbrados), sino parte del encanto de los vinos de mínima intervención. Es como escuchar un disco en directo en lugar de uno de estudio: hay matices, imperfecciones y mucha más personalidad.

Para los amantes del vino natural, el “funk” es casi un sello de autenticidad. Habla de fermentaciones espontáneas, levaduras autóctonas y procesos poco manipulados. Cada botella es una experiencia única, con una vida propia que cambia con el tiempo y con la temperatura.

Natural Wine Movement

El Natural Wine Movement es el movimiento internacional que agrupa a productores, sommeliers y aficionados que defienden una forma de hacer vino más respetuosa con la tierra y con la mínima intervención posible.

Este movimiento no tiene una normativa oficial única, pero sí comparte valores comunes: uvas de cultivo ecológico o biodinámico, fermentaciones con levaduras autóctonas, sin aditivos químicos ni filtrados agresivos.

Eventos como la feria Raw Wine han ayudado a dar visibilidad a este movimiento, creando una comunidad global de apasionados que intercambian ideas y promueven una viticultura más consciente.

Beber vinos que forman parte de este movimiento no es solo una elección gastronómica, también es un acto de apoyo a pequeños productores que trabajan de forma artesanal y con respeto al medio ambiente.

Slow Wine

El concepto Slow Wine se inspira en el movimiento Slow Food: valorar el vino como un producto que respeta el medio ambiente, las personas y las tradiciones locales.

No se trata solo de beber vino, sino de entender de dónde viene, cómo se ha elaborado y quién está detrás de cada botella. Es una invitación a disfrutarlo con calma y conciencia, valorando el trabajo artesanal que hay en cada sorbo.

Para los vinos naturales, esta filosofía encaja a la perfección, porque pone en valor los procesos lentos, las fermentaciones espontáneas y el respeto máximo por la uva y el terroir. Es un recordatorio de que el vino no es solo una bebida, sino la expresión de un paisaje y de la pasión de quienes lo cultivan y elaboran.

SO2 libre

El SO2 libre es la parte del dióxido de azufre (sulfitos) que está disponible en el vino para protegerlo de la oxidación y de las bacterias.

En los vinos naturales, los niveles de SO2 libre son muy bajos o inexistentes, porque se busca que el vino evolucione de forma más auténtica. Esto los hace más vivos, aunque también más delicados y con mayor riesgo de cambios en botella.

Un vino con muy poco SO2 libre puede presentar más variaciones de una botella a otra, lo cual forma parte del encanto de los naturales: cada una es única y puede evolucionar de manera diferente.

SO2 total

El SO2 total es la suma del SO2 libre y el combinado (el que ya está “atrapado” en reacciones químicas dentro del vino).

Los vinos naturales suelen tener niveles muy bajos de SO2 total, lo que los diferencia de los convencionales. Para quienes son sensibles a los sulfitos, esto los hace más fáciles de digerir y menos propensos a provocar molestias como dolores de cabeza.

Beber un vino con bajo SO2 total es apostar por una experiencia más genuina, aunque exige conservarlo bien y consumirlo en las mejores condiciones para disfrutar de todo su potencial.

Sulfitos (SO2)

Los sulfitos son compuestos usados como conservantes en el vino. Protegen de la oxidación y de bacterias, pero en exceso pueden enmascarar aromas y dar sensación de vino “muerto”.

En vinos naturales se usan en dosis mínimas o no se añaden, confiando en la acidez y en el trabajo en bodega para proteger el vino. Esto da vinos más vivos y cambiantes, aunque a veces menos estables.

Para quienes prefieren vinos auténticos, con más expresión de la uva y del terroir, elegir vinos con bajo contenido en sulfitos es casi una garantía de naturalidad y personalidad.

Tanicidad

La tanicidad es la sensación de sequedad o aspereza que dejan en la boca los taninos, compuestos que provienen de las pieles, pepitas y, en algunos casos, de la madera.

En vinos naturales, la tanicidad suele ser más marcada en brisados y tintos sin filtrar, pero bien trabajada aporta estructura y complejidad. Un buen tanino no debe raspar, sino envolver suavemente el paladar.

Si disfrutas de vinos con cuerpo y carácter, la tanicidad es una de esas sensaciones que aporta personalidad y te invita a masticar el vino antes de tragarlo.

Terroir

El terroir es el conjunto de factores naturales (suelo, clima, orientación, altitud) que influyen en el carácter de un vino.

En vinos naturales, el terroir es protagonista absoluto, ya que se evita modificar el vino artificialmente. Es como beber un paisaje en cada copa: cada sorbo refleja la tierra, el clima y el cuidado con el que se ha trabajado la viña.

Para los amantes del vino, entender el terroir es entender la verdadera identidad de un vino.

Textura aterciopelada

Cuando decimos que un vino tiene una textura aterciopelada, hablamos de esa sensación suave y sedosa que acaricia el paladar.

En vinos naturales, esta textura suele lograrse con crianzas sobre lías o con taninos maduros bien integrados. Es una cualidad que hace que el vino se sienta elegante y placentero al beberlo, ideal para quienes buscan una experiencia delicada y envolvente.

Textura rugosa

La textura rugosa se nota cuando los taninos son más marcados, dando una sensación de leve aspereza en lengua y encías.

En vinos naturales es común en tintos jóvenes o brisados, y, lejos de ser un defecto, aporta carácter y estructura. Es una textura que gusta a quienes disfrutan de vinos con personalidad marcada y un punto rústico.

Textura sedosa

Un vino con textura sedosa fluye suavemente en boca, sin aristas.

En naturales se consigue con maceraciones suaves o crianzas cuidadas, resultando vinos elegantes y fáciles de beber. Es una característica apreciada en vinos blancos con crianza o tintos bien equilibrados.

Transparencia en etiqueta

La transparencia en etiqueta es una tendencia en vinos naturales que consiste en informar claramente de todo: si lleva sulfitos, si se filtró, de dónde vienen las uvas, etc.

Es una forma de respetar al consumidor y reforzar la confianza. Además, ayuda a educar sobre el proceso de elaboración, algo que muchos aficionados al vino natural valoran enormemente.

Vendimia manual

La vendimia manual implica recoger las uvas a mano, seleccionando solo los racimos en su punto óptimo.

En vinos naturales es esencial, porque permite un mayor control de la calidad y evita dañar la uva antes de fermentar. Esto se traduce en mostos más limpios y fermentaciones más saludables, respetando la esencia de cada parcela.

Además, la vendimia manual es un acto de respeto hacia la planta y el terroir: es más lenta, pero garantiza que cada racimo recolectado aporte lo mejor de sí mismo al vino.

Vin Méthode Nature

El Vin Méthode Nature es la primera certificación oficial para vinos naturales, creada en Francia.

Garantiza que las uvas son ecológicas, la fermentación es espontánea y no se añaden más de 30 mg/l de sulfitos (o ninguno). Este sello busca dar confianza al consumidor, asegurando que detrás de la etiqueta hay un compromiso real con la filosofía natural.

Aunque no todos los viticultores naturales lo utilizan, es una garantía adicional de autenticidad para quienes buscan vinos de mínima intervención certificados oficialmente.

Vino de mínima intervención

El vino de mínima intervención es aquel en el que el productor interviene lo menos posible: ni aditivos, ni filtrados agresivos, ni correcciones químicas.

Es el corazón de la filosofía natural: dejar que la uva y el terroir hablen por sí solos. Esto puede resultar en vinos con más matices, más vida y, a veces, más imprevisibles, pero siempre con personalidad y autenticidad.

Vino sin intervención

El vino sin intervención va un paso más allá: ni sulfitos, ni clarificación, ni control estricto de temperaturas. Es vino en su estado más puro y salvaje.

Son vinos vivos, a veces impredecibles, pero con una autenticidad única que refleja el trabajo artesanal y el respeto absoluto a la naturaleza.

Vino sin sulfitos añadidos

Significa que no se ha añadido dióxido de azufre durante la vinificación. El vino puede contener sulfitos naturales (producidos por la fermentación), pero en cantidades mínimas.

Son vinos delicados, que requieren buen almacenamiento y consumo relativamente rápido, pero a cambio ofrecen una experiencia más auténtica y directa del sabor de la uva.

Vino vivo

Un vino vivo es aquel que evoluciona en la botella, cambiando con el tiempo y en cada copa.

En los naturales, este dinamismo es común y forma parte de su encanto: cada sorbo puede ser una sorpresa diferente, lo que hace que la experiencia sea más emocionante y única.

Viña vieja

Las viñas viejas son cepas con décadas de antigüedad que suelen producir menos uva, pero de mayor calidad y concentración.

En vinos naturales, estas uvas dan vinos con más profundidad y expresión del terroir, con matices complejos y una personalidad más marcada.

“Beber el lugar”

“Beber el lugar” significa sentir en la copa el paisaje donde nació el vino: suelos, clima, aromas del entorno.

En vinos naturales es casi un lema, ya que todo se orienta a expresar la esencia del viñedo. Es la máxima expresión del terroir sin maquillajes.

“Beber sin maquillaje”

Este concepto define la filosofía natural: vinos sin aditivos ni artificios, que muestran su personalidad real, con virtudes y defectos.

Es beber el vino tal cual es, sin intentar disfrazarlo, lo que lo hace único y auténtico.

Volatile Acidity (VA alta)

La acidez volátil alta puede dar aromas a vinagre o disolvente si se descontrola, pero en niveles bajos aporta complejidad.

En vinos naturales es más común y aceptada, siempre que no domine el perfil aromático. Un toque de VA bien integrado puede aportar vivacidad y carácter rústico al vino.

Carrer del Vi, Planes, Alacant

+34 606 12 03 23

info@cupdelamuntanya.es
Logo cup de la muntanya blanco
ARTESANIA EN VINOS NATURALES DE MONTAÑA

El Comtat – Alacant/Alicante

Facebook-fInstagram
sello-calidad-mediterranea

Preguntas Frecuentes

Glosario de Términos

Aviso Legal

Política de Pivacidad
Política de Cookies
Gestionar Preferencias
Desarrollo web Coodex Desarrollo web Alicante Coodex
Gestionar el consentimiento de las cookies

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar el uso del sitio web y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias sobre la base de un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas)
Puede obtener la información sobre nuestra Política de Cookies en el siguiente enlace Política de Cookies.
Esta web también contiene enlaces a sitios web de terceros con Políticas de Cookies ajenas a este sitio web que usted podrá decidir si acepta o no cuando acceda a ellos.  

Cookies Necesarias Siempre activo
Son necesarias para el correcto funcionamiento de la Web
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario..
Cookies Analíticas
Son aquellas que tratadas por nosotros o terceros, nos permiten cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio prestado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Cookies Publicitarias Comportamentales
Son aquellas que, tratadas por nosotros o terceros, nos permiten analizar sus hábitos de navegación en internet para que podamos mostrarle publicidad relacionada con su perfil de navegación.
Administrar opciones Gestionar los servicios Gestionar {vendor_count} proveedores Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
{title} {title} {title}